Hispania Romana

Roma toma contacto, con lo que hoy es nuestro país, para combatir a los cartaginenses. En el 218 a.C. desembarcan dos legiones al mando de Cneo Scipión con el propósito de cortar la vías de suministros a los cartaginenses; éste es el comienzo de una época que durará hasta el 476 d.C. en la que Hispania manifestará, por vez primera, características de unidad administrativa y cultural.

El Estado será el de Roma, Hispania queda integrada en él como un conjunto de provincias. Toda Hispania fue romanizada pero de acuerdo con los diferentes factores distintivos de los pueblos que la conformaban.

Por romanización debemos de entender un doble proceso. Uno, de conquista, basado en un acto de violencia mediante el cual, un determinado territorio, pasa a formar parte de los dominios de Roma; otro, consistente en las distintas formas de asimilar, cada pueblo, una cultura de orden superior impuesta inicialmente por la fuerza.

La consecuencia más importante de este proceso de romanización fue la generalización del uso del latín, desplazando a las anteriores lenguas prerromanas, que pasan definitivamente al olvido. Sólo el euskara es mantenido por los vascones, conviviendo en estas tierras con el latín.