Minorías religiosas

El título de minorías religiosas hace referencia a los judíos, mudéjares y mozárabes que coexistieron dentro de las tierras bajo dominio cristiano, una vez producida la invasión islámica del 711.

Los mozárabes constituyen un caso radicalmente distinto de los otros dos, ya que nunca fueron una minoría perseguida, su integración con el resto de la sociedad se realizó con total normalidad.

Por lo que respecta a las microsociedades formadas por judíos y mudéjares, en contra de lo que algunas veces se ha dicho, su estancia nunca fue una convivencia en armonía. Su situación sí puede decirse que evolucionó de mala a peor. Sólo los monarcas dieron apoyo a estos grupos y no porque simpatizasen con ellos, sino porque les fueron útiles para sanear la hacienda, para mantener tierras en producción por falta de hombres, por puntuales intereses culturales de alguno de ellos o, simplemente, por imponer el principio de autoridad real a todos los súbditos.

Para el pueblo, mediatizado por sus valores religiosos, mudéjares y judíos (especialmente éstos últimos) fueron amenazas que de alguna manera había que erradicar.